Ni las puestas de sol mas hermosas, ni el azul profundo de los oceanos, ni el explendor de la tierra vista desde el espacio, ni la risa inagotable de un niño, pueden calar en el alma de un hombre, si una mujer, primero, no toca su su corazón. Pues el primer atardecer que disfrutamos, lo hacemos por que pensamos en ellas. Y no podríamos disfrutar del hermoso azul profundo del océano, si primero no nadamos en la profundidad de sus ojos. Si ellas no derraman sus polvos magicos sobre nosotros, el hombre, no podria percibir tanta belleza.
Oh Dios, gracias por haber dado la llave de nuestro disfrute a la mujer, ellas nos abren o nos cierran al placer de mirar las montañas, solo porque nos recuerdan sus sinuosas curvas. Nos hacen sensibles, y nobles. Nos cargan de atributos que sin ellas, ni siquiera nos rosarían.
Para poder ver la hermosura de una mariposa, primero debemos ver como un lazo sujeta el cabello de una princesa. Para disfrutar de una flor abierta, debemos tener el permiso de disfrutar del placer sublime de lo que esconde en los pliegues de su intimidad. Solo el que se ha parado ante tanta belleza, puede luego apreciar una flor cuando se abre y disfrutar de su aroma embriagador. Como entender la suavidad de un pétalo, si primero ellas no nos regalan el rose de su piel. Como podría imaginar el fabricante de telas la suavidad de la seda, sin haber experimentado el rose de un seno tenso, gracil y generoso. El hombre debe el disfrute a esa fuente de hermosura, placer y belleza. Brindo a la salud de esas diosas, musas, hadas, gárgolas y profetisas de cualquier edad. Ellas elevan a la humanidad del fango de la mediocridad. Hacia las alturas del esplendor, donde solo el cóndor ha llegado. Todo lo que hace un hombre, lo hace para conseguir la atención de una mujer, para estar cerca de ella, para verse reflejado en sus ojos y rosar sus labios. todo lo hacemos por ellas, todo. Incluso estas palabras.... son para que me mires, y me veas. pues aquí estoy. conteniendo el aliento mientras pasas, escuchando mi sangre correr, y mi corazón al trote. inhalando profundamente, para robarte un poco de tu aroma. Aquí estoy....
miércoles 18 de noviembre de 2009
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